Una relación tóxica entre los padres deja secuelas en los hijos

Muchas veces las personas piensan que una relación tóxica solo afecta a la pareja involucrada, pero sus consecuencias pueden incluso lastimar a los hijos.

El maltrato psicológico y físico producido por una relación tóxica también causa graves efectos sobre los niños, ya que son testigos de dicho maltrato.

Una relación tóxica manifiesta chantaje, menosprecio, humillación y cualquier otra forma de maltrato que destruyen la autoestima de la persona afectada. Sin embargo, estas consecuencias no solo se generan dentro de la pareja, ya que también causan daño en los niños que viven esta situación en su hogar.

Frecuentemente los niños son testigos silenciosos de la violencia que puede existir dentro de sus familias y hogares. Por lo que son las mayores víctimas de cualquier tipo de agresión o maltrato existente incluso, si no son los principales afectados de dicho comportamiento.

Una relación tóxica destruye a toda una familia

Normalmente al brindar tratamiento y asesoramiento profesional a quienes vivieron una relación tóxica, se tiende a trabajar en base a estos individuos. Debido a la errada concepción de que solo la pareja protagonista de dicho maltrato, son los lastimados por ese comportamiento.

Un grave error dado que como hemos señalado previamente, los niños -sin importar sus edades- tienden a ser los mayores testigos de dicha dinámica dentro del hogar. Por lo que en sus mentes lentamente comienzan a interiorizar y normalizar cada gesto vinculado con la interacción de sus padres.

Por lo que comúnmente al alcanzar la adultez, son personas que manifiestan dos tipos de comportamientos. El individuo que reconoce de primera mano los signos de una relación tóxica y se aleja inmediatamente de dicha pareja. O quienes solo conocen esta actitud de control y sometimiento como forma de vivir una relación.

Es por ello que es tan importante que los padres reconozcan la gravedad de sus acciones, dado que incluso de forma inconsciente, son capaces de trasmitir esa conducta y comportamiento a los más pequeños. Especialmente en las mentes más jóvenes quienes absorben como esponjas todo lo que ven en su entorno.

Sólo al admitir y reconocer el gran impacto que sus acciones y actitudes logran generar en sus hijos. Los padres podrán cambiar la forma en que se comportan entre ellos y trabajar en su relación como pareja para evitar convertirse en una relación tóxica. Que además de destruir su vínculo amoroso, también es capaz de destruir sus hogares por completo.