La felicidad no tiene precio. Tiene nombre

 

Muchas veces las personas asumen que la felicidad está relacionada directamente con las relaciones, metas y fracasos que forman parte de su vida.

De esta forma, los individuos condicionan su propio sentido de la felicidad a la presencia o ausencia de otros o al número de fracasos y logros alcanzados.

Esta errada concepción lleva a que las personas experimenten grandes dificultades al momento de sentirse felices con la vida que llevan. Debido a que poseen grandes expectativas y sienten que necesitan ciertos aspectos para lograr sentirse a gusto con lo que hacen y lo que quieren ser.

Esta filosofía conduce a la incansable búsqueda de la felicidad en otros individuos o en el éxito profesional, personal y sentimental. Sin embargo, este comportamiento se traduce en un mayor nivel de agotamiento mental, físico y emocional.

Debido a que el número relaciones, estudios y logros, no es obligatoriamente un signo de una vida feliz. Ya que en la vida existen individuos que pese a poseer grandes cantidades de bienes materiales y dinero, no conocen lo que es la felicidad.

La felicidad se encuentra al alcance de todos

Esto se debe a que la cantidad de propiedades, la cifra de dinero o el número de amistades a tu lado, no siempre representan una vida feliz y completa. Dado que se trata de un sentimiento que se encuentran relacionado directamente con tu forma de actuar, pensamiento y filosofía.

Una persona con actitudes egoístas, avariciosas y envidiosas tiende a auto-sabotear su desarrollo personal, profesional y emocional. Al considerar que el éxito y la felicidad se encuentran al alcance de otros, pero no cerca de sí mismo, aún si poseen las mismas oportunidades.

Esto conlleva a que su comportamiento se enfoque en una búsqueda irreal de la felicidad. Al concebirla como un hecho que se alcanza de forma automática al lograr ciertos requisitos o metas. Un pensamiento bastante opuesto a la realidad.

Ya que la felicidad no se mide por los estudios alcanzados, por las amistades hechas ni por el dinero logrado. Una persona puede llegar a sentirse feliz con sí mismo, aunque posea un hogar y trabajo humilde y un círculo pequeño de amistades.

Se trata de un sentimiento, al que cualquier individuo con la actitud, pensamiento y comportamiento correcto puede llegar a experimentar. No existen exigencias, condiciones o imposiciones relacionadas con la felicidad. Ya que varía entre cada individuo, de acuerdo a sus pensamientos, sentimientos y formas de ver la vida.

Especialmente porque se encuentra en tu interior, es por ello que en vez de enfocarte en los bienes materiales, dinero o amistades. Debes comenzar a sentirte feliz contigo mismo, con tus decisiones, opiniones, relaciones y sentimientos. Sólo así podrás acercarte a la felicidad, al ser capaz de amarte y aceptarte como individuo, con atributos, caídas, logros y sueños.