Estudios demuestran que los padres aún pierden el sueño preocupándose por los hijos adultos

 

El trabajo de los padres no posee fecha de caducidad, ya que incluso cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad y forman su propia familia, siguen preocupando a sus progenitores.

Esto se debe a que el lazo establecido entre hijos y padres es uno de las difíciles de romper completamente. Ya que las peleas, desacuerdos, alegrías y recuerdos, son factores que nutren esta casi inquebrantable relación.

En el caso de los padres, algunos piensan que su responsabilidad y preocupación por sus hijos se limita a la crianza durante los años iniciales de vida.

Sin embargo, un estudio publicado por la Universidad de Pensilvania reveló que el deseo de proteger a los hijos permanece intacto, incluso cuando tu pequeño forma su propia familia.

Los hijos, un lazo inevitable e irrompible para los padres

Para cualquier padre o madre, los hijos son un regalo de la vida, que representan el fruto del amor de dos personas que esperaban tener un pequeño en sus vidas.

Normalmente la llegada de un hijo trae alegría, motivación y un propósito para la vida de sus padres. Quienes de forma inalcanzable a lo largo de los años intentan transmitir sus experiencias, conocimientos, moral, formas de pensar o actuar.

Con el objetivo de que sus hijos se conviertan en las mujeres y hombres de bien, capaces de cambiar el futuro, para convertirlo en un lugar mejor.

Por lo que durante largos años, los padres se enfrentan con las dificultades producto del entorno, carácter, personalidad y pensamientos de sus hijos. Con el único propósito en mente de protegerlos de las miles de cosas, personas, ideas que puedan causarles daño o dolor a lo largo de la vida.

Largas horas de trabajo, enfermedades, amistades, tareas, entre otros, son tan solo una pequeña parte de la labor a la que se enfrentan los padres. Siempre pensando en lograr obtener el mejor beneficio para sus pequeños, incluso cuando estos alcanzan la adultez o se marchan de casa.

Así lo demostró la investigación realizada por Amber J. Seidel, quien entrevistó a 186 parejas acerca del apoyo que les brindan a sus hijos adultos y el nivel de estrés que esta preocupación les causaba.

Lo sorprendente del resultado es que gran parte de los padres encuestados se manifestaron constantemente preocupados por las acciones, pensamientos y vida de sus hijos.

Demostrando claramente, que el vínculo entre padres e hijos, no posee una fecha de vencimiento, ya que dentro del corazón y mente de cada padre. Su pequeño seguirá siendo su mayor preocupación y tesoro, al cual vigilan y cuidan desde la distancia.

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